TODAVÍA ME QUEDAN SEIS
Esto que cuento no es vacilada. Aconteció una noche embrujada cuando invadía la editorial. Es una historia terrible y real. Yo que buscaba comida y hogar, en su lugar conocí el tormento. Un ser humano lanzó un lamento cuando la muerte lo pudo alcanzar. ¡Tras! ¡Zaz! Meneó su guadaña. Todas las almas me vieron llorar. ¡Pum! ¡Pas! Formó una maraña y con su magia las hizo volar. Yo no me pude integrar al evento. Sólo una vida me pudo quitar. Por eso vengo y recito este cuento o mejor dicho lo vengo a maullar.