TODAVÍA ME QUEDAN SEIS
Esto que cuento no es vacilada.
Aconteció
una noche embrujada
cuando
invadía la editorial.
Es una
historia terrible y real.
Yo que
buscaba comida y hogar,
en su
lugar conocí el tormento.
Un ser
humano lanzó un lamento
cuando
la muerte lo pudo alcanzar.
¡Tras!
¡Zaz! Meneó su guadaña.
Todas
las almas me vieron llorar.
¡Pum!
¡Pas! Formó una maraña
y con
su magia las hizo volar.
Yo no
me pude integrar al evento.
Sólo
una vida me pudo quitar.
Por
eso vengo y recito este cuento
o mejor
dicho lo vengo a maullar.
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